Me llama Minichuki para comentarme el nuevo habitáculo de la tortuga:
-Es enorme, mamá, y ella está sorprendida y no sabe dónde ponerse, pero yo la empujo a los rincones para que se acostumbre. Y le pongo doble ración de gambas.
Minichuki suele hablar de estas cosas con extrema gravedad. Cada micromundo es un mundo con todos sus accidentes y aconteceres. La tortuga, esa que recibió como regalo tras mucha insistencia y fue languideciendo por falta de atenciones, ha vuelto al hit parade doméstico por la puerta grande. Tan grande que las chukis le han comprado un palacete con todos los extras.
-Yo he estado con mis amigos comiendo torrijas. ¡Las he hecho yo!, le informo.
-Ah, ya…¿con canela?
-Claro, hija. Siempre llevan canela.
-Pues hazme unas sin canela, anda. A la tortuga no le gusta el pienso.
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Iglesia Cristo de Medinaceli, anoche |
Un niño es un ser que no se detiene en aquello que no le interesa lo más mínimo. En algún punto de nuestra vida desarrollamos pudor y entonces procuramos que el desinterés no se nos note. Pero a los diez años se puede ser desinteresado sin herir. Y si hay que hablar de tortugas y habitáculos, se habla.
Aún así, hago otro intento.
-He vuelto a casa con mi amigo R. caminando desde Lavapiés. Casi dos horas. Madrid estaba tan bonito con la lluvia. Todo el mundo con paraguas como setas andantes y remolinos de señoras a las puertas de las iglesias.
-Ah, ya…¿Y cuántas torrijas te has comido?
Un adulto es un ser que cuenta lo que hace. Un niño es un ser que cuenta lo que le interesa. Y su escucha selectiva debería enseñarnos que a veces hay que quedarse en silencio.
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Calle Alcalá, anoche |
Madrid, tarde noche. Viernes Santo. Oficios en San Ginés con dos amigos ateos que observan la ceremonia con sumo respeto.
-¿Y qué es la verdad? preguntó Poncio Pilatos.
Sólo por esa frase estamos ahí los tres. Y P. , que fue monaguillo y caquequista antes de despedirse de dios- me cuenta la liturgia y le brillan los ojos. Y las señoras van y vienen por la iglesia con zapatos cómodos y feos chaquetones de poliéster.
(Tirso de Molina, Sol, San Jerónimo, Retiro, Puerta de Alcalá, Plaza de Toros… A veces uno recorre la ciudad con ojos de extranjero. Cual tortuga que estrena palacete).