Mi querida Big-Bang:

La Rana Suicida soltó la bomba a mi amigo J.y salió corriendo. La pregunta es: ¿Qué hace uno con una confidencia letal si ésta proviene de una desconocida que encima se empeña en ir por la vida sin sujetador y croar en charca ajena? Sí, es absurdo, perdóname, pero las que llevamos sujetador por costumbre no solemos salir corriendo con las tetas al aire tras contar una peli de terror, así que nos sorprende que otras lo hagan. Hay gente que no debería andar por la vida sin un carnet de puntos donde sus ligerezas públicas quedaran limitadas a dos o tres al año, digo yo.

Mi ilustre desconocido, sin embargo, me brinda una confidencia de amor y desgarro del bueno. Yo, que llevo una romántica empedernida dentro, agradezco su gesto como un regalo que debilita mi escepticismo sentimental. ¿Puede alguien que se ha enamorado profundamente abandonar su confortable charca matrimonial y salir a buscarse la vida a un erial lleno de besos? Sí, puede. Sí, debe. Olvidé preguntarle si ellas son de las que corren con los lobos o, por el contrario, se acomodan en su microclima y tejen frenéticas como Penélope.

No hay nada más libre que sentarse con alguien que no tiene tus coordenadas en su GPS. Sí, puede que sea irreflexivo, exhibicionista, interesado o inútil, pero una está harta de que tú la prejuzgues y encajes sus delirios en un contenedor construido cual armario de IKEA, a golpe de intimidades de diván resumidas en un pliego de instrucciones ininteligibles. Nena, está chupado que si yo te digo que quiero quitarme el sostén y correr como la rana, tú lo achaques a las rigideces de si primera adolescencia y te quedes tan ancha. Pero recuerda: construir cualquier artefacto de IKEA es una experiencia paranormal y desquiciante: cuando no te sobra un tornillo te falta una pata.

A partir de hoy contaré mis confidencias a extraños y mis certezas a mi terapeuta. Te vas a enterar de lo que es bueno. No hallarás en mi relato una incoherencia, una inconsistencia o una paranoia. Vas a estar tan aburrida que lo mismo sacas un disfraz de rana chunga o te quitas el sujetador como acto de rebeldía trasnochado de los sesenta. Lo de quemarlo, si eso, lo dejamos para las hogueras de San Juan, que ya es el tiempo…