No soporto la uñas largas. Me las corto cada vez que intentan rebasar la frontera de su trazo sobre el dedo. Contener el crecimiento de unas células muertas es un ejercicio de vigilancia extrema, porque lo hacen en silencio y a escondidas. Y un día, ese en el que te has ido de viaje y olvidaste el cortauñas, notas que te arañan con más holgura…