Escribo en condiciones altamente mejorables. Fuera de la casita playera familiar, con la Enfermera del Amor a mi lado leyendo envuelta en una sábana  como la momia de Nosferatu y yo en una silla de las que llevan las señoras a la orilla del mar que me obliga a mantener la postura del astronauta, medio tumbada y con los brazos en extensión al mando de…