Refugio ligero de mujer rodeada de instaladores Ayer convoqué a cuatro hombres en casa para mí sola. Uno era un chuleta y llevaba gafas de sol oversize, me llamaba de tú y me daba órdenes con descaro de portero de discoteca. Su compañero pedía permiso para dar cada paso, la mirada baja y taciturna. El tercero era desenfadado y correcto, sonreía en una mueca adolescente…