El escritor Héctor Abad Faciolince, a quien frecuento, hace un curioso trueque con una baronesa italiana, que lo acoge en su palacio durante varias semanas para que escriba rodeado de musas y sin distraer la inspiración con asuntos terrenales. A cambio debe darle conversación en inglés o italiano a la hora de cenar, único momento en el que se exige su presencia. No se me…