Conocí a una mujer mayor que asistía a tantos entierros y funerales se celebraban como muertos se contaban en su pueblo y alrededores. Un día, asombrada porque llevaba tres sepelios en una semana y apenas conocía a los difuntos, le pregunté por qué iba a tanta ceremonia fúnebre. “Porque quiero que cuando yo me muera se llene la iglesia de gente despidiéndome de este mundo”….