La cultura convoca a extraños compañeros de cama. Ayer una mujer que apenas conozco se durmió sobre mi hombro en el teatro. Es amiga de mi amiga, y como creo en la propiedad transitiva de la amistad me pareció dulce ver caer su cabeza, apenas grávida, en el calor somnoliento de una sala donde los hombres se abanicaban y las mujeres nos aliviábamos el calzado….