Una de las peores consecuencias de la crisis es el cortoplacismo. Nadie hace planes mucho más allá del aquí y el ahora. Y el mañana es un trampantojo que se contempla como lo que sugiere su etimología: una trampa burda, un espejismo para tontos. Somos el instante, y sobrevivir al minutero una vuelta más es nuestro afán. Suena mezquino. Es mezquino. Elimina la épica, la…