Del celebradísimo reencuentro de los chicos de OT  me quedo con el pasmo de comprobar que están convencidos de que cambiaron la historia de España y, si me apuras, la del planeta. En los pocos lances que he visto del programa, me ruboricé de vergüenza ajena cuando alguno, de profesión llorón de lágrima fácil, pronunciaba sentencias huecas hipersolemnizadas sobre lo “grande” que fue y lo…