Los niños de San Ildefonso me caen fatal. Ya lo he dicho, y espero que nadie se me eche encima por incorrección política. No me gustan los niños viejunos. La infancia redicha vestida de traje y corbata acrílica. Cuando era pequeña me contaban que eran pobres huerfanitos y que el de la Lotería era su día grande, su lluvia de estrellas. Entonces salía ella, pongamos…