El libro me ha estado esperando demasiado tiempo. Primero en la pista de despegue junto a mi cama. Luego en el  Taj Mahal del salón (estantería así llamada por lo que tardó aquel albañil polaco en rematar su construcción), donde lo coloqué para esperar tiempos mejores. Sus casi 800 páginas requieren un estado de entrega prolongada que no era el mío. Un celibato de otras…