La juez Alaya con su trolley Hay conversaciones repetidas y lugares comunes que no de desgastan con el paso de los años, de los siglos, y nos aferramos a ellas como náufragos a salvavidas porque uno no puede decir cosas interesantes todo el día. -Pues si no tienes nada que decir, no digas nada. Hay mañanas en las que lo único que tenemos que decir…