Hay un día en que dejas de ver las cosas. (A veces también pasa con las personas). Ayer me sorprendió que la basura de las calles de Madrid no me provocara el más leve respingo. La había incorporado al pasisaje de mis ojos. Como la franja del paqué sin barnizar o la bombilla sin pantalla. La cotidianidad es eso que nos permite soportar las contingencias…