Uno no puede chutarse doce capítulos de “Homeland”, esa serie de intriga que te retuerce las tripas, y luego un par de relatos de Carver sin terminar en shock. Las buenas historias nunca nos dejan indiferentes, pero esta vez se me ha ido la mano. Tenía que haber pensado en Kubrick antes de ponerme los palillos entre los párpados para recibir tantos impactos sucesivos y…