El amor viaja en autobús, entre señoras malhumoradas que hace tiempo que no besan. Es un hombre de unos cuarenta. Iba a llamarle chico pero en casa me regañan por imprecisión. “Chico en todo caso es hasta los treinta, luego ya pasa a viejo”. Bien, diré que es un guiri flaco, desgarbardo y con traje barato que viaja en autobús. Su piel transparente y sus…