Hay libros que no permiten la cohabitación con otros y que te dejan un barro sucio e inquietante al cerrar la contracubierta. La necesidad de enjuagarte con un líquido salvífico capaz de limpiar el estómago al que has sometido a una profusión de jugos asesinos que ríete del tequila reposado y con bicho muerto. Anoche rematé Goat Mountain encogida bajo el edredón y me di…