Lo más triste de ser viejo es que no te tocan. Ayer no sé si lo pensé o lo dijeron en la obra teatral “El arte de la entrevista“, pero salí convencida de que lo peor de hacerse mayor es que o te tocan por compasión, o te tocan por prescripción facultativa. Pero rara vez te tocan por experimentar el roce de tu cuerpo, la…