Alguien de mi entorno cercano de quien no daré pistas porque se disgustaría sufre por amor como una condenada y ayer, después de varios intentos fallidos, al fin confesó. Le gusta alguien -llamémosle número 2- que a su vez está por alguien -número 3. Y número 3 “es muy guapa, no como yo”. Acabáramos. Si sólo las guapas enamoraran habría un estallido social de feas…