“Incluso el vino solo sabe a bruma” (Simplicidad, Cesare Pavese) Una librería es un templo sin confesionario. La Rafael Alberti, en Madrid, está muy cerca de la casa de Luis Rosales, en Altamirano, de la que nos hablaba la (gran) profesora Pilar Palomo en Periodismo, y tiene sacerdotes que trajinan con ligereza entre los volúmenes selectos cuya lectura es una revelación tras otra. Pero aún…