Tengo la sólida convicción de que cuando muevo mi cama de sitio en la habitación cambia mi vida. Una noche de insomnio sur/sureste frente a los seis cuerpos de mi armario desvencijado, con alguna puerta que amenaza con abrirse y vomitar su contenido, no tiene nada que ver con otra norte/este encarada hacia la ventana sin visillos ni cortinas. No tengo mesilla convencional, en cualquier…