Ayer compartí mesa y conversación con el hijo del luthier de Leonard Cohen. Se llama Felipe Conde, es luthier también además de un hombre elegante y reflexivo. Poco dado a las frases largas, la elocuencia expresiva y tiene cierto aire pulcro y taciturno. Huele a un perfume exquisito que sólo percibes al despedirte. En breve visitaré su taller. Será como ir a un templo. Imagino…