Anoche, paseando por Gracia, ese barrio enérgico de Barcelona donde los modernos ven cine en versión original y acuden a clases de improvisación, R. y yo hablábamos del asunto catalán como dos buenos amigos civilizados. En un momento dado, sentados en el café Salambó, famoso por ser el lugar donde se falla un premio literario del mismo nombre, me sorprendí diciéndole lo siguiente: -Verás, en…