Sostiene Kureishi que uno tiene que escribir cosas que le avergüencen un poco. Lo que pasa es, querido buda suburbial, que el bochorno suele debutar después de la escritura, no durante. Nadie con dos dedos de frente da vía libre a un relato mediocre salvo que sea un escritor mediocre consciente y no dé para más (y me temo que el mediocre rara vez sabe…