El mejor sustituto del sexo es una buena serie de televisión. También está la comida, que es un clásico. Pero la serie no engorda, te la llevas a la cama, no echas migas y alcanzas tantos orgasmos como capítulos sin tener agujetas al día siguiente. Es inodora e incolora. Puedes hablar de ella con otros viciosos y nadie te llamará ninfómana sino drogadicta. Lo cual…