He pasado la noche convencida de que me estaba dando un infarto. Me dolía el brazo, pero era el derecho. Un dolor que irradiaba desde el hombro. “Siendo el derecho no puede ser el corazón”, me he dicho una y otra vez. Me he levantado y he buscado la larga lista de mis recién diagnosticadas alergias a medicamentos -entre ellas a la aspirina e ibuprofeno-…