Mi  querida Big-Bang: Pocas cosas hay más humillantes en la vida de una mujer que quedarse en bragüelas y suti y que un tipo en bata le mida los contornos de muslo y cintura. Después de haber dejado de comer fritanga, patatas y pan, el mísero resultado son dos centímetros. Y aquí entramos en terrenos resbaladizos. ¿Pueden dos centímetros cambiar tu vida? “Hay hombres que…