Cuando no sepas qué decir, di lo que sientes.  He soñado esa frase y luego, nada mas despertar, me he enterado -demasiado tarde- del descarrilamiento de un tren.  No sé qué decir, porque el horror cuando se sale de tablas no hay manera de encorsetarlo con palabras. Antes del tren hubiera hablado, quizás, de que ayer dos compañeros míos me demostraron que una oficina no…