Miré el debate sobre el Estado de la Nación como quien oye llover. Luego, me preparé en una bandeja un aperitivo deluxe: berberechos al limón, mejillones en escabeche y un cuenco de patatas fritas tamaño XXL. Acompañado de cerveza Alhambra servida en vaso congelado. (¿Es esto product placement, me pregunto?) Sí, era la cena de una condenada y así me sentía yo. Pero fui feliz…