Todos tenemos temas sensibles que nos desconciertan, nos irritan, nos ponen a la defensiva. Por ejemplo: tu presunta ideología.  Política. Social. Familiar. Intelectual. Estética. A veces uno siente que sus manifestaciones actúan como ácido corrosivo en las pieles de quienes han dado por sentado que piensas como ellos. Y tú nunca te has pronunciado de forma explícita, pero sin duda expeles un aroma que ellos…