Como agua para chocolate Ella comía patatas fritas sin parar, como si con cada patata engullera una pena. Recuerdo una cena con cierta dama del cine cubano, propiciada por mi amiga A-1. Estábamos en la terraza de un bar de Lavapiés, en los prolegómenos de un verano perezoso, y ella comía patatas y bebía cerveza sin saborear ni una cosa ni otra. Necesitaba trabajo, hacía…