Y entonces alguien osa decir en voz alta que “Matar a un ruiseñor“, la novela de Harper Lee de la que todo el mundo habla por la aparatosa irrupción en circunstancias poco claras de una segunda parte -“Ve y pon un centinela“- no le conmovió ni mucho ni poco. -¡Por favor! Yo cuando la leí pensaba todo el rato:¡¡Cómo se puede llamar a un señor…