El Papa Francisco, ese hombre que idolatro a nivel platónico, me tiene desde ayer sumida en un pozo de desconcierto: “La Iglesia católica sigue prefiriendo enterrar a los muertos, pero en el caso de que –por razones higiénicas o por la voluntad expresa del finado—se optase por la cremación, prohíbe desde hoy que las cenizas sean esparcidas, divididas entre los familiares o conservadas en casa….