Me gusta mirar las cosas con el asombro de la primera vez. En realidad, no tiene mucho mérito. Creo que guardo un síndrome de Korsakov no diagnosticado y acabo de decidir que así sea por mucho tiempo. La memoria nos juega malas pasadas. Es esa enemiga molesta que convierte impresión en escepticismo como forma de adaptación al medio. Ningún corazón resiste tantas primeras veces cuando…