“Tú lo que tienes es mucho yo y muy poco poco ego”. Le dije el otro día. Su talento tan mudo, su frutal compostura. Su cámara de fotos, sus camisas planchadas de almidón. A menudo la batalla entre el yo y el ego resulta encarnizada. Hay egos hipertróficos que un día se miraron al espejo y se sintieron la reina, modernas de pueblo y resplador…