Era en un aeropuerto, un vuelo demorado largas horas y yo una mujer absorta en un libro que adquirí en la desesperación del aquí y el ahora. Ángeles Mastretta, una desconocida, y “Arráncame la vida“, un título más de culebrón que de novela sesuda pero que por algún motivo me llamó con sus cantos en una estantería donde competía con la clásica autoayuda y los…