“Donde hay cangrejo ocioso, hay niño inquieto y avaricioso”. Me lo acabo de inventar. Y seguro que es porque ayer empecé “El Jilguero” de Dona Tartt en lugar de “El buen relato. Conversaciones sobre la verdad, la ficción y la terapia psicoanalítica“, de J.M Coetzee y Arabella Kurtz (Random House). Además, tomé mis primeros deliciosos boquerones fritos y salté mis primeras olas con Minichuki a…