Una mala noche la tiene cualquiera. Dos, los aspirantes. Tres, sólo los profesionales. A las dos y media de la mañana me asaltó un pensamiento inquietante: ¿por qué siempre llevo entre tres y cinco barras de labios en el bolso? El Diógenes de la coquetería. La paleta del payaso inseguro y monocromático. Un equipaje inútil considerando que mi favorita -una Chanel rouge-rouge- nunca va en…