“En el principio de la ficción están siempre los nombres de los personajes (…) Equivocarse en el nombre es condenar a un personaje a la inverosimilitud”. Hay personas puestas ahí para contar lo que pasa y personas diseñadas para que les pase. Testigos y actores. Esta revelación no me la ha transferido el ángel Gabriel, ese que deja embarazadas a las vírgenes, sino un ser…
Virginia Galvin
La vida en 5 minutosTengo una aplicación nueva que me cuenta los pasos. Cada noche la consulto para saber si he alcanzado mi objetivo y, en caso afirmativo, doy un gruñido de satisfacción. Me parece una estupidez contabilizar algo tan natural como el movimiento, pero reconozco que las cifras nos dan consistencia (las letras, sin embargo, las encuentro gaseosas, incontenibles, intercambiables). Ayer di 14.725 pasos. Ni uno más, ni…
¿No tiene motivos para estar agradecido a su mortífera viveza, a la claridad que le ha cegado, a la exacta y tensa aprehensión de la razón que le ha dejado sin razón, a la minuciosa y esforzada indagación de las ciencias que le ha conducido a la necedad, a la singular aptitud para los ejercicios del alma que le ha dejado sin ejercicio y sin…
Un galán de medio pelo de la televisión asegura hoy en una entrevista intelectodegradable que “nunca se le ha quejado una mujer en la cama”. El titular me sobresalta en un día tedioso y monocorde desde el punto de vista informativo donde lo más excitante para ese presentador lechoso y descatalogado del Telediario de la 1 son las variedades y procedimientos de elaboración del roscón….
Miss Bennet&Mr Darcy Todo insomne ocasional o echado a perder tiene momentos en la noche de semivigilia o semisueño donde la confusión alimenta las peores suspicacias y suceden conversaciones insólitas, monólogos disparatados a la fuga y, con suerte, se alumbran un par de intuiciones. Como que a veces convertimos a una persona en personaje y lo condenamos así a la inmortalidad, a la épica inmerecida,…
Lo que más me conmueve de las urgencias de hospital -además de ser un laboratorio del azar más perverso que es la enfermedad, el accidente- es que la gente pierde las palabras. La capacidad de expresarse justo cuando más la necesita. El yo. Se pierde el Yo. Ayer. Mujer de unos 75, sola, con unos papeles en la mano y su tarjeta sanitaria cogida como…
La escarcha se resiste a abandonar los tejados derruidos de este pueblo en medio de la nada donde despedimos el año. Un lugar sin identidad reseñable dotado de perros famélicos y cojos y vecinos que no ves pero escudriñan por detrás de la puerta a esta familia grande y ruidosa que se reparte a los chinos las camas disponibles. A mí me ha tocado con…
&Other Stories, Teatriz. Madrid Recuerdo haber leído este año mortal de necesidad, como las puñaladas certeras, que uno necesita algo de ego y algo de alcohol para vivir. Lo escribía un filósofo, Salvador Pániker, y sé que me hizo sonreír. Fue sin duda uno de los libros de cuando mi espíritu era muy 2014. Muy Gucci pastelero (bye bye Frida Giannini), muy crédulo en mi…
Delante del libro, cada noche, subrayo con vehemencia las palabras de otro que querría me brotaran espontáneas. Ligeras, pertinentes. He convertido los ratos de soledad en atracos sin violencia ni testigos. El placer del eyeliner de Chanel gris antracita paseando entre “deliberado” y “fugitivo”. Con esa mina blanda, destelleante, dócil. Un lujo que derramo sin usura. Para revolcarme entre términos nada ostentosos, por cierto. No…
Madrid, anoche El taxista que nos trajo anoche de vuelta a casa confesó que estaba trabajando porque no tenía a nadie con quien cenar. Una Nochebuena solo o la atropellada charla con desconocidos a la grupa de su taxi era el dilema. Susto a muerte. Tras nosotros la policía perseguía a un coche estilo Hollywood y Madrid se atragantaba de pavo y de soberbia incendiada…