Hoy no escribo, dejo mi voz hablando sobre lo que escribo. Anoche experimenté ese extrañamiento de escucharme como si no fuera yo. Este es el resultado. Con la venia: http://cadenaser.com/programa/2015/07/20/hora_25/1437409591_068867.html
Virginia Galvin
La vida en 5 minutosLo tenía encima de la mesa del porche. Juro que lo tenía. Apenas 11% de batería. Calculé que daría, a lo sumo, para una conversación breve con Minichuki, tres respuestas de wasap con foto absurda, un mail de no más de tres líneas. Un selfie en bikini (sólo parte de arriba). ¡Administra ese remanente, nena! -diría mi abuela-. Y de repente, el móvil había desaparecido….
“Incluso el vino solo sabe a bruma” (Simplicidad, Cesare Pavese) Una librería es un templo sin confesionario. La Rafael Alberti, en Madrid, está muy cerca de la casa de Luis Rosales, en Altamirano, de la que nos hablaba la (gran) profesora Pilar Palomo en Periodismo, y tiene sacerdotes que trajinan con ligereza entre los volúmenes selectos cuya lectura es una revelación tras otra. Pero aún…
Y entonces alguien osa decir en voz alta que “Matar a un ruiseñor“, la novela de Harper Lee de la que todo el mundo habla por la aparatosa irrupción en circunstancias poco claras de una segunda parte -“Ve y pon un centinela“- no le conmovió ni mucho ni poco. -¡Por favor! Yo cuando la leí pensaba todo el rato:¡¡Cómo se puede llamar a un señor…
Hace días que trato de quedar con mi amigo el Innombrable (él me prohíbe hasta las iniciales, tal es su celo incógnito. En adelante lo llamaremos el artista antes llamado Prince) Ayer, Prince y yo cruzamos varios mails para el propósito que remató él con una frase desaliento: “Pues ya me dirás, yo con horario de madre y tú de Rodríguez”. Estar de Rodríguez, esa…
1.Ojeo el último libro de Tony Judt “Cuando los hechos cambian” (Taurus), denso de hechuras, y me quedo con el título de uno de sus ensayos: “A la larga todos estamos muertos”. Entiendo que es la única previsión infalible. Más que el fin de esta ola de calor que nos sepulta. Más que el futuro incierto de Tsipras. Más que el ansia de mi nevera…
Desde que puso tierra por medio, hace una semana, Minichuki me llama tres o cuatro veces al día: 1-He crecido siete centímetros. Se ve en la marca del año pasado en el garaje. 2-He dormido con la prima en la tienda de campaña, bien lejos de la casa, y no hemos tenido miedo. 3-He dividido el libro de sociales entre los días que estoy aquí,…
“Tienes cara de no hay meta sin límite”. Ayer hicimos el clásico pack verano en nuestro chalecillo decandente setentero: hermanos+cuñada+sobrinos+piscina+ amigos+mi célebre paella para muchos+siesta sin reloj. Los chascarrillos volaban como vencejos puestos de cocaína y los niños daban por saco con esa deliciosa levedad alborotada de la infancia, cuando los días son eternos y las normas un accesorio tan prescindible como los Louboutin en el…
De “Último verano en Escocia” (What we did in hour holiday) sólo me gustaron cuatro cosas: Escocia y esa luz que regala unos atardeceres con colinas verdes de postal, de los que disparan ese resorte mental de “yo quiero estar ahí”, el abordaje de la familia como un laberinto negro de cuentas pendientes, envidias y frustraciones, pero también ternura: la belleza nívea de Rosemund Pike…
Los días de julio se escurren con esa pesadez atolondrada que otorga el regreso a los temas que tocan: 1. el calor sofocante (y sus derivados: los efectos letales del aire acondicionado en la densidad neuronal de las personas); 2. Grecia y el grexit; 3.¿para qué sirve un senador? o 4. el grito de guerra de Conchita Martínez al ser nombrada capitán de la Selección…