Mi querida Big-Bang:
Cuando un rayo te corta la respiración no valen tretas. Sólo sentir el hueco sordo, dibujar sus perfiles con las manos e inventar con urgencia una palabra para poder nombrarlo el día que ya no sea. El cuerpo en shock se repliega como las tropas a un territorio de pan y miel. Hay órganos que entonan un solo de violín tan triste que si te quedas escuchando podrías perderte entre tus pliegues, hipnótico, como en un laberinto donde toda fe ha muerto y donde los que deambulan leen a los malditos y hacen muecas grotescas. Oscuridad.
Perdona si el pudor me impide tirarme en tu diván. En realidad hoy querría echarme a dormir y que me taparas con una manta de algodón verde agua. No te voy a contar, no me sale. Ahí fuera hay una mujer que ha perdido a su hijo. Una mujer que ha perdido a su amor, su compañero. Una niña bebé que ha perdido a su padre. Y así una larga cadena enrevesada como la del ADN donde se articula el amor con todas sus caras. Ha caído un rayo y el bosque está arrasado.
¿De verdad hay que vivir el minuto como si no hubiera un mañana? Los lugares comunes, las frases hechas, pierden toda su fuerza cuando estalla la tormenta. Te ha llamado una voz sueve, te ha dicho ¿estás bien, estás en casa?, con un sospechoso titubeo. Ha construido la frase con muchas perífrasis y adjetivos tibios. Y entonces el frenazo, el corazón al galope, la lluvia negra.
La vida es un milagro que palpita. Déjame ser cursi, déjame ser tremenda. déjame ser lo que me dé la gana porque mientras escribo voy trazando los contornos de la muerte. La nada es mentira. Hay mucho más allá. Él era unos pantalones cortos hasta que le salieron los pelos, incluso después. Él era un hombre bajito que decidió crecerse, así que pongamos que ayer pasaba los dos metros de desbordantes ganas de todo. Él era un tipo con planes, con certezas, con planos de edificios que soñaba y construía. Un hombre asomado a su pasión. Un ser brillante.
Sigue siendo. La inmortalidad ha de ser la suma de lo que te piensan cuando tú ya no piensas. Un collage hecho de lo que fuiste para cada uno que te amó, para cada ser que se cruzó por tu camino. Es bueno dejar abiertas algunas heridas para que sangren solas. No pienso contener este agua desbordada de la pena. Hay que dejarse arrasar y luego limpiar el barro y marcarse un baile chapoteado.
Vivir es un milagro. Morir, una ironía.