En mis reductos más intelectuales solemos hablar de los grandes temas: la economia mundial, la resistencia de los metales pesados, tautologías y representaciones contemporáneas y… los ex novios/as. El último gran debate, que por su interés general me dispongo a glosar, versaba sobre cuándo un ex deja de serlo y se evapora en el país de nunca jamás.

Y ya habréis adivinado la mayor: La de “Ex” es una categoría sin fecha de caducidad, como los yogures según la nueva normativa. Un ex resulta intrínsecamente eterno. Si no esin“, esex“. No hay purgatorios para corazones rotos ni pudrideros al estilo de los de los Reyes en El Escorial. Un ex o  está dentro de tu vida, o está fuera. Pero fuera es otra forma de estar. Pueden pasar meses, años, y de súbito esa presencia extramuros hace su aparición como un cameo de película de Hitchcock, breve pero inolvidable.

-“Me acuerdo mucho de ti, ¿muchos cambios en tu vida?” (doce de la noche, seis años después, por whasapp).

Entonces, inevitablemente, te preguntas: ¿Y este qué quiere ahora? (Porque un ex que deviene presencia diurna no es igual que el que escoge la nocturnidad y alevosía para manifestarse, convengamos).

Tras consultar con mis amigos Mensa, me llena de orgullo y satisfacción resumir algunas conclusiones del debate, que colgaremos gustosos en youtube para solaz y regodeo de la humanidad en general (todos tenemos un ex, hasta las viudas monógamas).

O sea: ¿Cuándo caduca un ex?

1. Si sobre todo hubo sexo, cuando los calores dejan de agitarnos el pecho. Y un día, a su lado, no hay latido, sino leve complicidad (esa palabra tan cursi). En ese momento ya comienza el estado de descomposición. Con ruptura o sin ella. Con el paso de los años formará parte del capítulo titulado “recuerdos tórridos y rescoldos sobrevenidos“.

2. Si hubo pasión intelectual más que física, cuando los pensamientos encuentran otra cancha y otro jugador que te lanza agudos raquetazos cerca y lejos de la red (y además te agita el corazón y provoca temblores en las piernas).

3. Si es el padre de tus hijos… Nunca. Para bien o para mal.

Hitchcock

La figura del ex es un cuento de Lorrie Moore cargado de humor y de ironía. O una inquietante presencia al otro lado de la puerta. No sos vos, soy yo, podríamos decir. Porque un ex eres tú mismo hace dos, cuatro, dieciséis años. Y hacer esa moviola sin vocación es como ser forzada a viajar en la máquina del tiempo sin Biodramina. Con un poco de mala suerte, acabas vomitando la primera ensalada de espinacas con queso de cabra. Puajjj.

Un ex es una piedra lanzada a un lago quieto en una tarde de primavera. Sus ondas te interpelan. ¿Quién era yo, a tu lado y a oscuras?

Dicho esto, afirmo que:

Los yogures deberían caducar, como dios manda. (Para mí, que los he tomado pasados de fecha toda la vida, era una aventura. Un desafío. Una leve transgresión que ya no es: ¿moriré, no moriré).

Y los ex, duerman el sueño de los justos en su eternidad. Y salgan de la chistera sólo en el instante de ser invocados, o cuando estén en condiciones de convertirse en amigos que se tocan y se abrazan sin que salte una leve chispa. Un destello de lo que fue y ha dejado de ser. La melancolía.

PD. Sí, muchos cambios en mi vida, que no caben en un whasapp. Y a las doce de la noche no recibo. No estoy de guardia para los fantasmas del pasado. Las pasiones del presente me tienen muy entretenida, caro mío.