1.El desacuerdo se ha instalado en nuestras vidas. Pensar a la contra es devolver la pelota a un contrincante furioso. Somos reactivos, socialmente disonantes. Estratégicamente cansados y temerosos. Un ejército tullido en tiempos de guerra.
2.Planeo fundar un club contra las ex exposas abusadoras. Esas que ejercen el pagafantismo más cruel con quienes amaron un día. Mujeres con derecho a barra libre y a piso por cuenta ajena. De ex maridos no hablo porque no veo necesario ser ecuánime y porque acumulo mejores experiencias cercanas.
3.Oficialmente vuelvo a ser gafapastera. Hipster de uniforme, pero sólo para ver de cerca. De lejos seguiré siendo una señora madre de familia monoparental. Espero sobrevivir a este nuevo brote esquizoide.
![]() |
Gafapastismo a dúo |
4.Últimamente me saludan por la calle hombres a los que no conozco. Pero lo peor es que también últimamente saludo yo con efusividad inusitada a perfectos desconocidos. Pienso en las vainas de “La invasión de los ladrones de cuerpos”, esa película magnífica e inquietante. Pienso que es una metáfora de los tiempos modernos.
5.La tormenta de ego es una de las plagas contemporáneas. Noto que busco instintivamente la compañía de cultivadores del tú, angustiada ante tanto yoyoísmo militante. Según escribo asumo en que el pecado tengo la penitencia. A alguien se le ha ido la mano con las lecciones de autoestima. Ahora sus cachorros son tiranos.
6.Me gustan los arquitectos. Sobre todo si no se visten con el presunto uniforme de arquitecto y no se sienten obligados a hacer planos alzados del esnobismo. En realidad me gustan los arquitectos silenciosos y visionarios. Considero en cambio que mi profesión está llena de bluffs, de impostores cantamañanas que saben muy poco de muchas cosas. Es muy probable que yo sea uno de ellos.
7.Ser madre es volver a estudiar los presocráticos y sentirte en una excavación arqueológica, que eres tú misma, de donde extraes conocimientos que un día enterraste y sentencias que te hicieron pensar: Uno nunca se baña dos veces en el mismo río. Bendito seas, Heráclito. Y esa tarde de Panta Rei con magdalenas.
8. Un empleado de banca atildado y relamido me acosa por teléfono para citarse conmigo a toda cosa. Su tono de voz es ansioso (lo de atildado y relamido lo deduzco a ciegas) y me produce cierto placer sádico postponer la cita. Sí, cierto que el pobre no tiene la culpa de nada, pero su director de sucursal, su presidente, pasan de rubias con nómina y ocho cifras de escepticismo.
9. Leo a un tipo sesudo que los intelectuales y los filósofos andan ensimismados. Los modernos, en cambio, son tan extravertidos que el afán se les va en una pura pose. Mi amigo J. se define como Glipster y deduzco que es el hipster consistente y volandero. Los inventores de términos son los reyes del mambo.
10.En mi calle han abierto una academia de chino. Los telediarios están llenos de noticias del gigante asiático. Lo digo en serio: los ultracuerpos están aquí y mañana el cuello Mao invadirá las pasarelas. No es dramático, pero asumámoslo.